viernes, 19 de agosto de 2011

MAESTRICO GONZÁLEZ Y EL JUEGO MÁS EXTRAORDINARIO









El fútbol siempre ha sido un deporte más visual que estadístico. Esa cualidad sin duda lo acerca al arte, pero también da cabida a todas las arbitrariedades. Y de estas últimas, ninguna es tan lapidaria como el olvido. No hay estadística que retenga para la posteridad el gambetear imparable de Maradona, los fantásticos giros de Zidane, las zigzagueantes bicicletas de Robinho o alguno de los pases milimétricos de Xavi. Esos prodigios sólo se archivan en la memoria de quien tuvo la suerte de apreciarlos en su momento. Pero no hay estadística que se ocupe de esas jugadas que, las más de las veces, son las que justifican la entrada a un partido de fútbol.

Sin embargo, la tecnología parece haber llegado para redimir nuestras míseras almas en pena: por obra y gracia de You Tube ahora es posible encontrarse con cantidad de grabaciones y tributos que atesoran lo mejor de los más grandes magos del césped de todas las épocas. Son ese tipo de cosas que llevan hasta a los más tecnófobos, como es mi caso, a postrarse sin miramientos ante cualquier imagen de Bill Gates o sus adláteres.

Andaba yo, precisamente, en medio de una de esas incursiones ciberespaciales cuando tropecé con un video que rendía tributo a las habilidades del jugador venezolano César "Maestrico" González. Después de haber visto esas imágenes mi alegría fue indecible, porque más allá de los altibajos que ha tenido el monaguense con la selección  nacional, siempre me acompañó una certeza casi indefendible (era visual, no estadística)  pero que estaba decidido a sostener hasta irme a la tumba: Maestrico jugó el mejor partido que yo le haya visto a un venezolano en toda mi vida, y eso incluye, por supuesto, cualquier torneo, camiseta, estadio o condición climática. Simplemente, el juego más extraordinario para un compatriota en los más de treinta años que tengo viendo fútbol como un obseso desde aquel inolvidable juego de la Vinotinto contra el Brasil de Zico, Sócrates, Toninho Cerezo y compañía en las eliminatorias para el mundial de España 82. Pero nada de eso existía en una estadística que, en otros deportes como el beisbol, se permite hablar de juegos perfectos. El fútbol, desde esa perspectiva, sólo registra los goles y, para empeorar las cosas, y hacer más dificil el transmitir mi mensaje de fe a los incrédulos, el Maestrico no marcó gol alguno en aquel partido insuperable.

Curiosamente, de ahí en adelante el Maestrico se me empezó a convertir en una especie de narrador de un solo cuento o poeta de un solo soneto. Y aunque tuvo algunos encuentros en que lo vi jugar relativamente bien, nunca alcanzó la excelencia de aquel partido supremo. De hecho, el 2011 lo encontró metido en un bache que parecía comprometer su aparición como titular vinotinto en la Copa América de Argentina. Se produjo entonces una suerte de resurrección: tras un excelente partido en el debut contra Brasil y luego de anotar uno de los mejores goles del torneo en el siguiente duelo ante Ecuador, el Maestrico parece haber agarrado un segundo aire en su carrera, aunque lo mejor -o lo peor, todo depende- podría estar aún por venir.

Hace pocos días el país futbolero se despertó con la noticia de que César González iba a ser el primer futbolista venezolano en jugar para River Plate, el equipo más ganador de toda la historia del fútbol argentino y que protagonizó un escandaloso descenso a la Segunda División  de su país. Nunca un venezolano había militado en un club de ese calibre y es seguro que todo lo que haga el Maestrico será magnificado por los fanáticos del equipo millonario.  Nadie sabe que futuro le aguarda en el corto plazo, pero si alguien quiere corroborar de qué está hecha la fibra del exjugador de los Rojos del Ávila, sólo tiene que buscar las imágenes de ese partido que no puedo ni quiero describir. La estadística en su momento fue  discreta:  Octavos de Final de Copa Santander Libertadores, Santos de Brasil 3 y Caracas F.C 2 (el Caracas lo estuvo ganando 2-0 allá en Brasil). En cambio, el comentario de un amigo mío fue más elocuente: "Coño, mi pana, el bicho juega como Zizou".

Suerte, Maestro. Espero verte brillar en las eliminatorias.


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